20 mar. 2014

Rutas por el Atlas (Marruecos): Del Refugio al Toubkal (4167m)

Subida al gran Toubkal y al Toubkal oeste





Después de pasar una noche sin apenas dormir por los nervios, y el ruido de la habitación común (ronquidos y "peos"). Nos levantamos a las 5.30 de la madrugada, tras un abundante desayunos nos proponemos a subir a las 6.30, con todo el buchaco lleno. Apenas ha oscurecido y tras la nevada de ayer el espesor de nieve ha aumentado en torno a 20 o 30 cm.






La jornada de ascensión apunta a que será dura, porque tendremos que ir haciendo huella constantemente.






El camino hacia el Toubkal empieza girando hacia la izquierda conforme salimos del refugio, en dirección sureste, cruzamos el riachuelo y una hermosa cascada de agua e hielo la dejamos a la derecha.


Comenzamos a subir una fuerte pala de nieve recién caída con lo que nos hundimos por encima de las rodillas, nuestro guía va un poco fatigado con lo que le propongo de ir relevándonos para que no se acumulara el cansancio, tras su primera negativa al final cede, me agradece mucho que le relevara y me dice que soy muy buena persona. Me imagino que no estará muy acostumbrado a esto, pero para mi en la montaña una de las reglas fundamentales a seguir es el compañerismo y me da igual que sea el guía y que cobre por ello, aquí todos son compañeros.


 

   










Hace un frío bestial, y tengo los pies helados. Llegamos hasta un collado, desde aquí discutimos si hacer uno o dos picos, el gran Toubkal y  el Toubkal oeste. Iban, José Manuel y yo queremos hacer los dos, Eloy y Rafa solo uno, pues se encuentran un poco agotados.







Durante este momento aprovechamos para equiparnos los crampones y enfilar la subida hacia el gran Toubkal. Subimos hacia la arista del collado para desviarnos a la izquierda , aún no hemos divisado la cumbre, el viento es bastante fuerte y la sensación térmica es de congelación tengo las manos que hasta me duelen del frío, decido ponerme otro guante encima.  Subimos por una arista que debido a la gran cantidad de nieve caída la noche anterior no hace que sea muy expuesta.

Esperamos a los más rezagados en una especie de "recacha" para protegernos del gélido viento.







Después de una pequeña ladera, por fin hacia la derecha vemos cubre. Una vez arriba la montaña más alta del Atlas es bastante plana, en vértice geodésico hay una especie de pirámide metálica.


 La visión desde aquí es espeluznante  muchos cuatromiles y tresmiles, y una delgada linea amarilla nos indica el comienzo del desierto del sahara.
Aquí os dejo unas cuantas fotos de las maravillosas vistas desde allí arriba.






























Un poco más abajo y protegidos del viento paradita para picar algo y beber un poquito de vino.









Desde aqui el grupo se divide en dos, Iban Jose Manuel y servidor decidimos atacar el Toubkal Oeste pasando cerca de la arista que queda por encima del collado, la ascensión es bastante suave, apenas una ligera pendiente a media ladera.


 Dejamos a un lado varios barrancos y precipicios de cara norte bastante espectaculares, desde los que podemos ver otra montaña mítica que se conoce como el "RAS" que la dejaremos para otro año.

En el último tramo hay que  trepar un poquito algunos bloques de piedra y "vouala" otro 4000 en la saca.



Toubkal desde la arista que va hacia el Toubkal oeste.


Vistas desde el toubkal oeste
 La bajada la hicimos por la linea más corta, hacia la parte baja del collado o vaguada  pues las condiciones del la nieve recién caída nos lo permitían.
 Desde allí nos reunimos con la otra parte del grupo para volvernos al refugio, con el pensamiento de cuando volveré a este lugar maravilloso. En la bajada me tuve que parar por una sensación de sofoco, me asaba de calor y arranque a sudar, así que decidí pararme para ir quitándome las capas que hicieran falta, me asfixiaba y un ligero dolor de cabeza con un poco de angustia quizás debido a la altura, a que no dormí lo suficiente la noche anterior o a la fatiga por el esfuerzo físico.
Ya en el refugio durante la comida toda la sangre se me fue al estomago y tenía una ganas horribles de echarme una siestecita. Así que sin dudarlo ni un instante fui a preparar los bártulos, sin dejar la comida reposar, un ibuprofeno para el dolor de cabeza y a volar.
Durante la bajada del refugio fueron desapareciendo los dolores y me encontré con las fuerzas renovadas y con ganas de bajar incluso corriendo.
En la bajada el  morito Omar de Sidi Chamaourt, se puso pesado en que le comprara algo o al menos que le  cambiara mi forro polar, del Nórdico Monachil, un poco viejo pero iba bien. Insistió en que se lo cambiara por algo de la tienda. Se lo cambié por una chaquetilla de lana muy chula y además de 200 dh, ya se que no es buen negocio pero es mi manera de contribuir un poco al desarrollo de la zona.
Así que con mis chamarreta y mis mallas multicolor así de colorido para abajo con pies ligeros. A la entrada del pueblo nos encontramos con el resto de grupo del viaje que nos recibió como si fuéramos unos hérores valientes, para mi que no estoy acostumbrado a esto me produjo una sensación como de extrañeza y gracia pues es la primera vez que me ocurre. Nos despedimos del guía y del mulero, recogimos las cosas del Riad. y partimos dirección a Marrakech. Partí con la sensación de no saber cuando volveré pero me encantaría volver dentro de unos años, con más experiencia y poder atacar otras cumbres del atlas, esta maravillosa coordillera.

Os dejo un vídeo para que veáis esta maravillosa subida.
































































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