2 may. 2012

Con lo bobo que soy porqué me habré hecho alpinista

Con lo bobo que soy porqué me habré hecho alpinista.

Así empieza mi historia, o así se podrían titular mis andanzas por la montaña. Pero como toda aventura tiene su explicación. Hay quien dice que para los que sentimos las montañas no necesitamos explicaciones para ir  mientras existan paredes, agujas y aristas , aunque no comprendamos muy bien el porqué .
Diría que voy a la montaña porque "es el sitio en el que un día mis ojos soñaron", pero la explicación no es tan idílica es mas banal o sencilla. Mi vida diaria a veces aparecen sinsabores, fracasos, decepciones, preocupaciones... En la montaña todo esto desaparece solo me encuentro a mi mismo inmerso y concentrado en subir, escalar, esquiar, correr o de la manera en la que me haya propuesto disfrutar ese día de la montaña. Todo mi mundo cotidiano como el trabajo, dinero, estudio, paro, crisis, todo esto desaparece para dar lugar a un mundo para mi mágico, lleno de montañas, roca, hielo, nieve, bosques, todos ellos paisajes espectaculares donde el más absoluto silencio o música de la naturaleza dan lugar a un estado de fluidez que me hacen fundirme con el entorno. De esta sensación de fluidez nos habla Coleman cuando las personas realizamos una actividad que nos llena y es tal el grado de concentración y perfección en lo que realizamos que todo lo que nos rodea desaparece.
No me importa ser el primero, ni el más rápido, ni el mejor alpinista o , escalador, sólo quiero disfrutar el momento.
No tengo que demostrar nada a nadie, solo hay una meta a alcanzar la cima, aunque casi tan importante como la cima es el camino que nos lleva hacia ella (esta frase no es mía, jejeje...).El camino hacia la cima es como un viaje hacia mi mismo, una ruta en solitario.
Para muchas personas personas es un lugar inhóspito, hace frío, es peligroso, el tiempo es salvaje, para mi es el sitio donde realmente soy feliz

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