6 nov. 2013

TRANSFERENCIA DEL ESQUÍ DE FONDO AL ALPINISMO


Quiero compartir este trabajo que he presentado en la asignautura de entrenamiento, del TD1 de montaña con todos aquellos que han compartido conmigo tan buenos momentos tanto esquiando como practicando alpinismo espero que os guste.
He decidido escribir sobre este tema debido a que me ha parecido curioso que grandes alpinistas españoles empezarán por el esquí de fondo y acabarán también enganchados al alpinismo. Muchos alpinistas utilizan el esquí de fondo como una parte del entrenamiento, una buena adaptación al frío y al ejercicio físico en altura, e incluso algunos grandes alpinistas también han llegado a competir en esquí de fondo, como Carlos Soria, y Cesar Pérez de Tudela.
Así que me propongo hacer un análisis de las coincidencias y origen de estas dos prácticas deportivas, y qué transferencias positivas se producen del esquí de fondo al alpinismo.
Los esquís son un medio de transporte ideal para desplazarse por amplios terrenos nevados, independientemente del tipo de inclinación. Así una de las primeras referencias que nos llegan a España se debe a viajeros andaluces que nos trajeron noticias de estos usos. En la Edad Media el granadino Abú Hamid, en un viaje a Asia, descubrió que los indígenas “avanzaban teniendo en sus pies tablas fabricadas
especialmente”.
Los montañeros vieron de momento la utilidad de saber esquiar como medio de salvar grandes distancias, minimizando el esfuerzo que supone caminar por terrenos helados.
José Martín Aivar, uno de los grandes esquiadores granadinos, dirá que al igual que los crampones y las cuerdas, los esquís fueron creados para vencer las dificultades en terrenos nevados y grandes distancias: “para el montañero es en determinadas circunstancias una herramienta muy útil, por ejemplo, para el desplazamiento por grandes alturas recientemente nevadas, más aún cuando las temperaturas son muy frías”.
Estos primeros pioneros alpinistas en utilizar el esquí de fondo en Andalucía por ejemplo, eran según palabras del veterano esquiador y montañero Lorenzo Arribas, investigador de la historia del esquí en Sierra Nevada: “...eran gente inquieta, enamorados de la sierra todo el año y en todas sus facetas; andarines, cazadores y escaladores en verano, en invierno miraban ahora a las cumbres con otros ojos, sintiéndolas más accesibles, pues habían adquirido una nueva técnica, el esquí, que podía servirles para algo más que para competir o exhibir su virtuosismo frente a un albergue”.
Vemos que antes de la especialización del esquí de fondo en esquí de travesía, ya se empezó a ver las múltiples ventajas en cuanto a desplazamiento y su transferencia funcional al alpinismo. Pero, ¿el esquí de fondo es solo útil como medio de transporte en superficies nevadas o podemos encontrar otras ventajas?
El esquí de fondo es uno de los deportes más completos que existen, puesto que utilizamos por igual brazos y piernas e intervienen todos los grupos musculares, sobre todo en la técnica clásica. Hay una enorme transferencia positiva de músculos que normalmente no se entrenan de manera específica como los lumbares, brazos y a nivel cardíaco es muy completo puesto que puedes trabajar tanto a nivel aeróbico como anaeróbico.
Estas características le convierten en una disciplina muy exigente a nivel fisiológico y muscular. Es muy significativo que al desarrollarse en altitud, los consumos de oxígeno y de las capacidades pulmonares sean muy altos (los esquiadores de fondo son de los deportistas que tienen estos parámetros más elevados). No es de extrañar, que algunos alpinistas utilicen el esquí de fondo como preparación base para obtener un mejor rendimiento, además de mejorar la aclimatación.












Existen dos técnicas distintas en el esquí de fondo. La técnica clásica (paso alternativo) y, por otro lado la técnica de patinador (paso de patinaje) o skating. Las fijaciones, bastones y esquís son diferentes, y además los músculos que intervienen trabajan de forma distinta.

Por tanto y para concluir, las adaptaciones morfofuncionales que produce el esquí de fondo en los alpinistas se pueden resumir en los siguientes puntos:
- Aumento de la capacidad cardiopulmonar, debido a que puede ser un trabajo tanto aeróbico como anaeróbico y además se realiza en altura, por lo que favorece la aclimatación y el aumento de hematocrito.
-Mejora de las siguientes capacidades: Fuerza, resistencia, amplitud de movimientos, coordinación…
Al influir mucho el equilibrio y la propiacepción (fundamentales en el alpinismo) se mejora los ligamentos y tendones próximos a las articulaciones con el fin de informar al sistema nervioso central (SNC) sobre la posición que adopta el cuerpo en cada instante, en consecuencia el SNC enviará los impulsos a los diversos músculos para coordinar de modo perfecto cada movimiento agonista y antagonista.
A todas estas mejoras hay que añadir que, una de las mejores ventajas del esquí de fondo con respecto a otras disciplinas de esquí como esquí alpino o incluso el de travesía es que no hay tanto impacto para las rodillas. Al ir guiados los esquís sobre huellas no se producen desplazamientos laterales de rodillas y además el peso del cuerpo no es soportado directamente por las rodillas sino que dicha carga se reparte también sobre la nieve y el puente central del esquí.


Bibliografía:
“Esquí Nórdico”, Manfred Vorderwülbecke. Ed. Rodes Edicions, 1987
“La técnica de Esqui de Fondo”, Rodolfo Borney.
“Itinerarios de esquí de montaña”, Ed Federación Andaluza de Montaña. 1979
“Esquí de montaña en Sierra Nevada”, Lorenzo Arribas Mir, ed Desnivel, 2004
“Historia del montañismo andaluz”, Ed Federación Andaluza de Montaña, 2011

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